El humo de los incendios forestales altera el clima de la Tierra

Los incendios forestales dejaron de ser un fenómeno que solo afecta la superficie terrestre. Según un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Harvard, el humo generado por incendios extremos puede ascender hasta la troposfera superior y la estratosfera inferior, a unos 15 o incluso 16 kilómetros de altura. 

Una vez allí, las partículas permanecen suspendidas durante semanas o meses, interactuando con la radiación solar y alterando por completo los procesos climáticos de todo el planeta. Algo que hoy en día no está contemplado en los modelos actuales de previsión climática.

El problema es que estos eventos cada vez ocurren con mayor frecuencia. En Canadá, el oeste de Estados Unidos, el sur de Chile y Argentina (entre otras regiones del planeta), se registran cada vez más incendios capaces de generar su propio clima (con tormentas eléctricas impulsadas por el calor). Este tipo de incendios no solo arrasan ecosistemas, sino que inyectan grandes volúmenes de humo directamente en capas estables de la atmósfera.

El estudio advierte que ignorar estos procesos implica subestimar su impacto climático. El humo en altura no se comporta como el que permanece cerca de la superficie. Su duración, distribución y efectos radiativos son distintos, lo que obliga a repensar cómo los incendios forestales extremos influyen en el sistema climático global.

Medir el resultado de los incendios forestales más allá de la superficie

Para analizar este fenómeno, el equipo de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard realizó una campaña inédita. Utilizó la aeronave ER-2 de la NASA, capaz de volar a gran altitud, para atravesar una columna de humo apenas cinco días después de un incendio ocurrido en Nuevo México. La localización precisa fue posible gracias a satélites geoestacionarios.

El objetivo fue claro: estudiar humo “joven”, algo que la mayoría de las investigaciones previas no había logrado. Hasta ahora, los estudios se basaban en humo estratosférico de varias semanas de antigüedad, cuando muchos procesos físicos ya habían cambiado. Esta medición temprana permitió observar cómo evolucionan las partículas apenas ingresan a la atmósfera superior.

Durante el vuelo, los investigadores emplearon espectrómetros ópticos y otros instrumentos especializados para medir el tamaño, la concentración y la composición de los aerosoles. Los datos obtenidos revelaron características inesperadas que explican por qué estos incendios pueden tener efectos climáticos más profundos de lo que se creía.

A partículas más grandes, efectos más fuertes

Uno de los hallazgos centrales del estudio fue el tamaño de las partículas de humo. En la columna analizada, los aerosoles alcanzaban aproximadamente 500 nanómetros de diámetro, el doble de lo que suelen medir en altitudes más bajas. Este crecimiento se debe a un proceso de coagulación que se produce en la troposfera superior, donde la mezcla del aire es muy lenta.

En esas condiciones, las partículas permanecen concentradas durante más tiempo y colisionan con mayor frecuencia, lo que favorece su unión y crecimiento. Aunque la coagulación ocurre en toda la atmósfera, en esta región específica se vuelve mucho más efectiva, generando aerosoles con propiedades distintas a las que los modelos climáticos suelen considerar.

El impacto es notorio. Estas partículas más grandes aumentan la radiación saliente entre un 30% y un 36% en comparación con los aerosoles más pequeños. Esto a su vez, produce un marcado efecto de enfriamiento local, un fenómeno que hoy no está incorporado en los modelos climáticos globales.

¿Cómo afecta el humo al clima global?

Los modelos climáticos actuales no contemplan el efecto de estas partículas de humo de gran tamaño en la atmósfera superior. Esto quiere decir que ciertos procesos de enfriamiento de la Tierra están siendo subestimados o directamente ignorados. El humo, al igual que otros aerosoles, puede absorber o dispersar la radiación solar. 

En este caso, el aumento de la radiación saliente modifica el equilibrio entre la energía que entra y la que sale del sistema terrestre. Esto podría afectar procesos como el ciclo hidrológico, la circulación atmosférica y la dinámica de las corrientes en chorro. 

Además, los investigadores advierten que el calentamiento local provocado por partículas que absorben luz solar podría alterar patrones de circulación global. Las consecuencias exactas aún no están claras, pero científicos y miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace creen que el impacto climático de los incendios extremos es más complejo de lo que se creía. Y que, por lo tanto, son un factor que la ciencia debe considerar. 

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