Aves Argentinas
Conservación del Bosque Atlántico, reservas y restauración de hábitats.

Un grupo de organizaciones ambientalistas advirtió recientemente que la nueva ley sancionada en Chaco permite comercializar madera de desmontes ilegales. Disfrazada de “beneficiosa para el medioambiente”, esta nueva norma no solo no fortalece la protección de los bosques nativos, sino que habilita a los empresarios inescrupulosos a vender la madera obtenida de forma ilegal.
Esta medida generó una fuerte reacción de organizaciones ambientalistas como Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Aves Argentinas, Greenpeace Argentina y la Fundación Vida Silvestre. Cabe destacar que la norma fue presentada en una sesión extraordinaria del oficialismo y sancionada en medio de fuertes reclamos de la sociedad.
Y es que, si bien el texto aprobado establece la restauración de bosques nativos y un aumento en las multas por desmonte ilegal, uno de sus artículos permite que, mediante contratos privados, se puedan blanquear productos forestales obtenidos de manera ilegal (a través del desmonte). Por este motivo, los expertos explican que la ley es en realidad una fachada para legalizar la destrucción de bosques protegidos.
Los miembros de las organizaciones denunciantes explican que la ley es una especie de “Caballo de Troya” que permitirá que se presenten contratos privados para comercializar madera. Esto hace que las multas se vuelvan obsoletas, ya que habilita la venta de recursos naturales, transformando al desmonte en un negocio cada vez más rentable.
Tomás Camarasa, coordinador del Programa Chaco de Aves Argentinas, advirtió que este es el proyecto de ley más permisivo de todos los que se presentaron para reformar la ley forestal chaqueña. Y es que, a través de descuentos, se brinda la posibilidad de pagar menos por violar las normas establecidas para proteger los bosques.

Otro de los grandes cuestionamientos de los denunciantes tiene que ver con las leyes que no se aplican. Desde años, Ley Nacional de Bosques obliga a las provincias a restaurar los ecosistemas degradados. De hecho, Chaco cuenta con su propia ley provincial, pero en lo que lleva vigente, nunca se ejecutó un proyecto serio de restauración.
El aumento de las multas también provoca malestar entre las organizaciones ecologistas, ya que en la mayoría de los casos, las sanciones no se terminan cobrando nunca a las empresas que desmontan. Esto permite que las topadoras sigan avanzando sin freno para expandir la frontera agropecuaria.
Por este motivo, la nueva ley es vista como una forma de “legalizar” la impunidad, debilitando la capacidad del Estado de proteger los recursos naturales de todos los argentinos y, en muchos casos, obligando a los miembros de comunidades indígenas que habitan esas zonas del país a abandonar sus hogares.
Para los ambientalistas, detrás de la ley hay dos grandes ganadores: las industrias del tanino y el carbón vegetal, que dependen de un suministro constante de madera. Esto se debe a que, con esta normativa, esas empresas podrán acceder a materia prima más barata, sin necesidad de cumplir con los estándares ambientales vigentes.
Según estudios de Aves Argentinas, en Chaco existen alrededor de 150 mil hectáreas desmontadas en los últimos años que jamás fueron restauradas, lo que prueba que se trata de prácticas extractivas. Sin ir más lejos, la Dirección de Bosques de Chaco estima que más de la mitad de la madera comercializada de forma ilegal proviene de los desmontes.

La pérdida de bosques nativos no solo implica la desaparición de árboles, sino que genera un profundo daño en la biodiversidad y el equilibrio ecológico de los ecosistemas del país. Cuando se desmonta un área, se destruye el hábitat de numerosas especies (algunas de ellas en peligro de extinción). Esto provoca que se fragmenten sus ecosistemas y no puedan alimentarse o reproducirse con normalidad.
Por otro lado, los desmontes alteran el ciclo del agua, ya que reducen la capacidad del suelo para retener la humedad y aumentan el riesgo de que se produzcan inundaciones y sequías. Además, la erosión hace que la tierra se vuelva menos fértil, haciendo que sea mucho más difícil llevar a cabo actividades agrícolas en toda la zona afectada.
Finalmente, la desaparición del monte chaqueño reduce la captura de dióxido de carbono, lo que a su vez favorece las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático. Por ende, el avance de la deforestación contribuye al calentamiento global, afectando tanto a las comunidades locales como al equilibrio climático del país y del planeta.
Conservación del Bosque Atlántico, reservas y restauración de hábitats.
Trabajo jurídico e institucional para conservar los bosques nativos.
Conservación y restauración en el Gran Chaco y la selva misionera.
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