Se acelera la deforestación como efecto de la ganadería intensiva


Un reciente informe de Greenpeace Argentina pone en evidencia los impactos del modelo de ganadería intensiva sobre la biodiversidad y las comunidades locales. Desde la organización ambientalista explicaron que, aunque inicialmente algunos árboles permanecen en pie en las áreas intervenidas, con el tiempo también son eliminados, configurando lo que denominan un “desmonte diferido”.
En regiones como el Gran Chaco, conocida por su biodiversidad, y Santiago del Estero, la deforestación avanza de forma alarmante bajo prácticas que aparentan ser sostenibles, como el manejo silvopastoril. Según Greenpeace, esta metodología, que combina árboles con actividades ganaderas, no cumple con los principios de sostenibilidad. Por el contrario, se utiliza para ampliar las fronteras agrícolas, destruyendo bosques nativos y violando la Ley Nacional de Bosques.
Cifras alarmantes de pérdida de bosques
El informe, titulado “La deforestación para la ganadería que quieren ocultar”, revela datos impactantes sobre la desaparición de bosques desde la promulgación de la Ley de Bosques en 2007. Hasta mediados de 2024, se deforestaron más de un millón de hectáreas en Santiago del Estero y 535.000 en Chaco, la mayoría en áreas protegidas.
Aunque el manejo silvopastoril se promueve como una práctica sostenible, en la realidad su implementación ha generado una drástica reducción de la cobertura forestal. Greenpeace analizó más de 1.800 lotes sometidos a esta práctica, detectando que la densidad de árboles disminuyó de un 37% inicial a apenas el 10,6%. En promedio, los terrenos intervenidos ahora presentan características similares a parques urbanos, con una densidad de apenas 55 árboles por hectárea.

Biodiversidad en peligro
El impacto de la deforestación trasciende la pérdida de árboles, afectando a toda la biodiversidad del área. Greenpeace señala que la degradación de los bosques nativos ha llevado al desplazamiento de numerosas especies de flora y fauna, incluyendo plantas, insectos, reptiles y mamíferos que dependían del sotobosque. Aunque algunas especies arbóreas y aves aún persisten, la mayoría no logra adaptarse a las condiciones de los pastizales creados para la ganadería.
Además, las comunidades indígenas y campesinas que dependen de los bosques para su subsistencia también se ven perjudicadas. Según la ONG, estas poblaciones sufren directamente los efectos de la pérdida de biodiversidad y la alteración de sus medios de vida.
Crisis climática y deforestación
Argentina enfrenta serias vulnerabilidades frente al cambio climático. Según el Global Climate Risk Index 2023, el país ocupa el puesto 49 entre los más expuestos a fenómenos climáticos extremos. La deforestación intensifica esta problemática al ser una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero.
Datos de Greenpeace indican que la agricultura, ganadería y silvicultura representan el 39% de las emisiones totales de Argentina. La desaparición de los bosques también agrava otros problemas como inundaciones, desertificación y el desplazamiento forzoso de comunidades locales. La ONG denuncia además la complicidad de autoridades nacionales y provinciales, quienes permiten desmontes ilegales a pesar de las prohibiciones legales.

Auditorías y la necesidad de acción
La Auditoría General de la Nación (AGN) ha señalado repetidamente el incumplimiento de la Ley Nacional de Bosques. Un informe de 2021 reveló que 16 provincias tenían ordenamientos forestales desactualizados, algunos con más de cinco años de antigüedad. Asimismo, se detectaron deficiencias en la participación de comunidades y en la transparencia de los procesos de gestión forestal.
Greenpeace Argentina subraya que es urgente prohibir prácticas como el manejo silvopastoril en áreas protegidas y fortalecer los controles para evitar nuevos desmontes ilegales. La reciente eliminación del fideicomiso destinado a la protección de bosques nativos añade un nuevo obstáculo para la preservación de estos ecosistemas esenciales. Sin estos fondos, las provincias tendrán menos recursos para enfrentar la deforestación y prevenir incendios, intensificando una crisis ambiental y social que no puede esperar.