Reservas de la biosfera: ¿qué son y por qué son clave para frenar el cambio climático?


En la actualidad existen 759 reservas de la biosfera repartidas en 136 países del planeta. Estos espacios, que cubren el 5% de la superficie terrestre, fueron designados por la UNESCO (el órgano gubernamental de las áreas protegidas) con el objetivo de preservar sus diversos ecosistemas. Además, estas áreas son utilizadas como laboratorios vivos donde se ponen a prueba estrategias sostenibles que ayuden a combatir el cambio climático.
Pero lamentablemente, desde su creación muchos de estos lugares se enfrentan a peligros derivados de actividades humanas como la deforestación, los incendios forestales, la ganadería y agricultura intensivas y hasta el crimen organizado. Esta clase de factores no solo limitan su capacidad de absorber dióxido de carbono, sino que ponen en riesgo su biodiversidad, y en consecuencia, la del planeta.
¿Qué funciones cumple cada zona de las reservas de la biosfera?
Cada reserva de la biosfera está organizada en tres zonas interconectadas que cumplen diferentes funciones. En el corazón de cada reserva se encuentra la Zona Núcleo, donde las actividades humanas están completamente prohibidas. Esto se establece para garantizar la conservación de cada ecosistema.
Alrededor de esta primera sección se encuentra la llamada Zona Tampón. En este espacio están permitidas actividades como la investigación científica o proyectos relacionados con la educación ambiental. Finalmente, en la periferia de la reserva se halla la Zona de Transición, donde se pueden desarrollar actividades económicas como la pesca o la agricultura sostenibles siempre y cuando benefician a las comunidades locales.
Esta zonificación no solo contribuye a proteger los ecosistemas, sino también los medios de vida de las personas que dependen de ellos. Además de proveer herramientas para la conservación de la biodiversidad, el desarrollo sostenible y el apoyo logístico para la investigación y la formación de profesionales expertos en medioambiente.

La importancia de estas áreas para combatir el cambio climático
Las reservas de la biosfera actúan como sumideros naturales de dióxido de carbono, absorbiendo gases de efecto invernadero y contribuyendo a la combatir el cambio climático. Pero a lo largo de las últimas décadas, su capacidad para llevar adelante esta función ha sido puesta en riesgo por actividades dañinas con el medioambiente, como la deforestación y la expansión de la frontera agropecuaria.
En la Reserva del Bosque Atlántico en Brasil, por ejemplo, los 1300 millones de kilómetros cuadrados que originalmente formaban la reserva fueron ¡reducidos a un 7,5% de su extensión original debido a la deforestación! Sin embargo, esta área protegida que abarca 17 estados de Brasil y partes de Argentina y Paraguay continua siendo esencial para la regulación del clima y el agua en la región.
Otros ejemplos de la desprotección de las Reservas de la Biosfera en el mundo
Uno de los casos más emblemáticos de la falta de protección que enfrentan las Reservas de la Biosfera es el de la Reserva de la Biosfera Patagonia Azul, en Punta Tombo (Chubut, Argentina). Esta área alberga el 40% de la población mundial de pingüinos de Magallanes.
Pero esto no detuvo a un productor local que, como denunciaron miembros de la organización ambientalista Greenpeace Argentina, entre agosto y diciembre de 2021, destruyó 175 nidos de pingüinos para instalar un cerco eléctrico. Este caso, que actualmente se encuentra en juicio, busca establecer un precedente para proteger la fauna y prevenir futuros daños ambientales.
Mientras tanto, en la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, en México, la pesca ilegal hace estragos entre especies en peligro de extinción como la vaquita marina. Estos cetáceos suelen quedar atrapados en las redes utilizadas para capturar totoabas, lo que ha llevado a su población ¡a menos de 20 individuos en todo el mundo!

Estos casos demuestran que, a pesar del reconocimiento mundial de las Reservas de la Biosfera, muchas veces las medidas de protección con las que cuentan en cada país no son suficientes para enfrentar las acciones de humanos irresponsables. Por eso es necesario que cada gobierno nacional refuerce sus esfuerzos para garantizar su conservación. Por el bien de sus propios ciudadanos y de todo el planeta.