Los desmontes en Salta no dan tregua

Salta atraviesa un momento crítico en materia ambiental. Durante 2025, los bosques de la provincia han sufrido una pérdida notable de cobertura vegetal, y los últimos relevamientos de Greenpeace ponen cifras concretas a este deterioro. Casi 11 mil hectáreas han sido deforestadas en apenas nueve meses, mientras la nueva ley provincial de bosques amenaza con acelerar aún más el proceso. Los desmontes no son un simple daño local: afectan la biodiversidad, el clima y la vida de comunidades enteras.

Greenpeace Argentina recorrió los bosques y detectó los desmontes

En una inspección directa de terreno, Greenpeace visitó cuatro fincas ubicadas en el sudeste de Salta, donde la deforestación ya había modificado el paisaje. El monitoreo satelital de la organización permitió calcular con exactitud la extensión de la pérdida forestal: entre enero y septiembre se arrasaron 10.928 hectáreas. Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques, afirmó que este tipo de destrucción representa un ecocidio, con impactos que van desde cambios climáticos y extinción de especies hasta inundaciones, sequías y desertificación. Además, señaló que la pérdida de bosques genera consecuencias directas sobre la salud de las comunidades, la disponibilidad de alimentos, medicinas y maderas, y provoca desalojos de pueblos indígenas y campesinos.

La nueva Ley de Bosques de salta y sus riesgos

El conflicto se profundiza con la aprobación reciente de la Ley de Bosques de Salta, que, según Greenpeace, abre la puerta a desmontes masivos y a la fragmentación de hábitats clave. La organización presentó un escrito ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación alertando que el nuevo ordenamiento territorial permitiría desmontes en 720.000 hectáreas, convalidaría desmontes ilegales ya realizados sin obligar a restaurarlos, y permitiría autorizar desmonte en áreas actualmente protegidas. Además, la norma no contempló consultas a comunidades indígenas, un punto crucial para la gobernanza local y la preservación de ecosistemas estratégicos. Giardini advirtió que esta zonificación flexible incentiva a los terratenientes a acelerar los permisos de desmonte, incrementando la presión sobre los bosques nativos.

Impacto sobre la biodiversidad y los ecosistemas

La pérdida de grandes extensiones de bosque tiene efectos directos sobre especies amenazadas, como el yaguareté, cuyo territorio queda fragmentado por los desmontes. La desaparición de la cobertura vegetal también altera ciclos hidrológicos, reduce la capacidad de los suelos para retener agua y aumenta la vulnerabilidad frente a inundaciones y sequías. Las aves, mamíferos y anfibios que dependen de estos bosques pierden refugio y alimento, mientras que las comunidades humanas enfrentan mayores riesgos por la degradación ambiental. Giardini explicó que cada hectárea perdida no es solo un árbol menos, sino un conjunto de servicios ecológicos que desaparecen de manera inmediata.

Deforestación en el marco nacional e internacional

Argentina continúa siendo uno de los países con mayores índices de deforestación, pese a los compromisos asumidos en la Cumbre Climática de Glasgow 2021, donde se firmó un compromiso de Deforestación Cero para 2030. El caso de Salta evidencia la distancia entre las metas y la realidad del territorio: leyes que flexibilizan el desmonte, ausencia de fiscalización efectiva y presión de intereses económicos provocan que los avances sean mínimos. La situación se enmarca dentro de un patrón regional más amplio, donde la preservación forestal compite con la expansión agrícola y la ganadería extensiva, mientras los mecanismos de control ambiental son insuficientes.

La movilización ciudadana y la urgencia de actuar

Frente a esta situación, Greenpeace invita a la ciudadanía a participar y exigir medidas concretas a través de plataformas como votaporlosbosques.org, donde más de 270.000 personas ya reclamaron que los desmontes ilegales y los incendios forestales sean considerados delitos penales. La acción colectiva se convierte en un elemento clave para frenar la destrucción y visibilizar la crisis ambiental. Según Giardini, la combinación de presión social, control institucional y leyes efectivas es la única forma de garantizar que los bosques de Salta no desaparezcan sin dejar rastro y que las comunidades locales puedan mantener sus medios de vida.

El panorama en Salta deja una advertencia clara: la deforestación no es un problema lejano, sino una amenaza inmediata que compromete la biodiversidad, la seguridad hídrica y el bienestar de la población. Detener la pérdida de bosques requiere políticas contundentes, monitoreo constante y participación de todos los actores involucrados. Cada hectárea preservada cuenta, y cada acción ciudadana suma en la construcción de un futuro donde los bosques nativos sigan cumpliendo su papel vital.

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