La nutria gigante regresa a los humedales argentinos

Hace casi medio siglo, la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) era el mamífero acuático más grande que se podía encontrar en los humedales del río Paraná y sus afluentes. ¡Se calcula que, contando su enorme cola aplanada, algunos individuos pueden llegar a medir hasta casi 2 metros de largo! Pero a lo largo del siglo XX, la caza ilegal, la destrucción de sus hábitats y la contaminación de los ríos hizo que esta especie emblemática desapareciera.
La última vez que se había registrado un grupo familiar en territorio argentino fue en 1986. Y aunque en los últimos años había habido casos de avistamientos aislados en el Parque Nacional El Impenetrable, o en las playas de San Clemente del Tuyú, no fueron suficientes para que los expertos declararan el retorno de la especie al suelo nacional.
¿Cuáles fueron las consecuencias ambientales de su desaparición? Al tratarse del principal depredador de los humedales, estos ecosistemas sufrieron graves cambios en sus cadenas alimentarias, con sobrepoblaciones de peces grandes, serpientes y yacarés. Por este motivo, la noticia de la recuperación de esta especie es una gran noticia para los ecosistemas acuáticos del país.
El histórico regreso de la nutria gigante a los humedales del Iberá
El 30 de junio de este año se llevó a cabo la liberación de una familia completa de nutrias gigantes en la Laguna Paraná, ubicada en el centro del Gran Parque Iberá, en la provincia de Corrientes. El grupo está compuesto por dos adultos, Nima y Coco, y sus crías nacidas en cautiverio, Pirú y Kyra. ¡La reintroducción de una especie que se encontraba extinta a nivel local es un hecho histórico mundial!
El proyecto para su vuelta al país comenzó en el año 2017, aunque la idea surgió casi una década antes gracias a la fundación Rewilding Argentina y el apoyo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, se sumaron varios zoológicos europeos que proveyeron ejemplares provenientes de Hungría, Suecia, Francia, Dinamarca y España.

La pareja que finalmente logró reproducirse se formó en cautiverio y, una vez que nacieron sus crías, se dio inicio a la preparación para su liberación definitiva en Iberá. Para ello hizo falta crear recintos en entornos naturales para que los animales se adapten a la naturaleza y aprendieran a cazar y alimentarse con peces vivos.
Por otro lado, se llevaron a cabo análisis de ADN ambiental para ir monitoreando cómo impacta el retorno de esta especie en los peces, anfibios, insectos y plantas del lugar. Por todos estos motivos, la vuelta de las nutrias gigantes a la Argentina se ha convertido en una referencia de cómo realizar una restauración ecológica a nivel mundial.
Amenazas que no desaparecieron
Los humedales del noreste argentino concentran más del 30 % de la biodiversidad acuática del país. Por eso el retorno de esta especie es fundamental para la salud del ambiente. Pero lamentablemente, las amenazas que hicieron desaparecer a estos animales siguen vigentes. Organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina luchan desde hace años para que el avance de la frontera agropecuaria e inmobiliaria, y la contaminación de las cuencas de agua no afecten los humedales.
Las nutrias gigantes requieren de grandes extensiones de agua limpia, abundancia de peces y vegetación ribereña para sobrevivir. Además, son seres sensibles al ruido, a la presencia de los humanos y a los cambios en los ciclos del agua. Por este motivo, para poder proteger a los individuos será necesario restaurar y mantener los ecosistemas que habitan.
Por otro lado es fundamental que se respete la prohibición de la caza ilegal y el tráfico de sus pieles, principales causas de su desaparición. Pero el control de estas actividades sigue siendo muy débil en varias regiones. ¿La mejor manera de prevenir la caza ilegal? A través de la educación ambiental entre los ciudadanos.
“Rewilding”, una estrategia reconocida a nivel mundial
El “rewilding” o restauración ecológica activa es una práctica que busca reintroducir especies desaparecidas en los ambientes para reactivar sus procesos naturales. En Argentina, ya hubo proyectos como la reintroducción de la nutria gigante, el yaguareté, el guacamayo rojo y el oso hormiguero.

Esta práctica no solo busca evitar extinciones, sino revertir daños históricos y permitir que la naturaleza se regenere. Los beneficios no solo son ambientales, sino también económicos y sociales, ya que al haber ecosistemas más saludables, también se regula el clima, se evitan inundaciones y mejora la calidad del agua dulce.
A su vez, se fomenta el ecoturismo en la región y se genera empleo local. Por eso, en esta época donde el gobierno avanza sin control sobre los ecosistemas, el caso de la nutria gigante demuestra que también es posible que el país crezca sin degradar sus hábitats. Pero para poder apreciar esta alternativa, es necesario repensar qué es realmente el progreso.
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