La motosierra deja a los bosques argentinos sin protección contra el fuego

Los bosques argentinos se convirtieron en una nueva víctima de la motosierra del gobierno de Javier Milei. La disolución del fideicomiso del Fondo Nacional de Manejo del Fuego dejará a estos ecosistemas sin los recursos necesarios para prevenir y responder a los incendios forestales que en el último tiempo continúan aumentando como consecuencia del cambio climático.
Esta nueva medida no hace más que empeorar las condiciones en que trabajan los brigadistas de las regiones más afectadas (como la provincia de Córdoba o la Patagonia) ante la falta de insumos e infraestructura para combatir el fuego. Por este motivo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina han levantado la voz para reclamar penas más duras para quienes generan esta clase de siniestros de forma intencional o por descuidos.
Cabe destacar que, en medio de un contexto donde los fenómenos climáticos extremos como sequías y altas temperaturas son cada vez más comunes, la negación de la crisis climática por parte del gobierno nacional incrementa notablemente el riesgo de que se produzcan nuevas catástrofes ambientales como las que la Patagonia atravesó el último verano.
¿Cómo afectan a los bosques argentinos los incendios forestales?
Entre octubre de 2024 y marzo de 2025, los bosques Andino Patagónicos registraron más de 31 mil hectáreas quemadas (4 veces el territorio dañado el año anterior). Las provincias más afectadas fueron Neuquén con 11.782 hectáreas, Río Negro con 10.218, y Chubut con 9.722. Según los expertos, ¡fueron los incendios más graves de las últimas tres décadas en la región! Además, se vieron afectados los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Los Alerces. Pero además, hubo zonas habitadas como Mallín Ahogado y Epuyén que se vieron a merced del fuego.
De acuerdo con datos oficiales, el 95% de los focos ígneos son provocados por actividades humanas. A esto se suman las temperaturas elevadas, los fuertes vientos y la falta de humedad generada por la sequía. Además, la presencia de especies exóticas mucho más inflamables que las nativas (como los pinos) hacen que el fuego se expanda mucho más rápido y que sea más difícil apagarlo.

Las consecuencias para los ecosistemas son terribles: desde la pérdida de biomasa (que complica aún más el calentamiento global), hasta la fragmentación de los hábitats de las especies locales, la pérdida de biodiversidad y una disminución en la capacidad de los suelos para absorber agua. Para colmo, la recuperación de estas áreas puede tardar décadas.
¿Cómo poner fin a los incendios?
Para disminuir los incendios forestales es indispensable que el trabajo preventivo de los brigadistas se fortalezca. Pero en vez de garantizar fondos suficientes para ello, el gobierno nacional decide desfinanciarlos. Por otro lado, es primordial que los incendios intencionales con fines inmobiliarios sean penados con la cárcel, ya que los inescrupulosos no se detienen ante las multas económicas.
Por otro lado, es importante saber que la enorme mayoría de los incendios tienen origen humano. Por lo general se trata de llamas vinculadas con fogatas, colillas mal apagadas, quemas para pastoreo o abandono de tierras. Por eso es necesario que estas prácticas cuenten con un marco legal más estricto.
¿Por qué los Bosques Andino Patagónicos son tan importantes?
Los Bosques Andino Patagónicos son una de las últimas reservas mundiales de bosques templados. Se extienden desde el norte de Neuquén hasta Tierra del Fuego, cubriendo unos tres millones de hectáreas. Esta región alberga una altísima biodiversidad, con especies emblemáticas como el huemul, el pudú, el cóndor y el gato huiña.
Pero además de su belleza natural, que atrae a cientos de miles de turistas cada año, estos bosques cumplen funciones ecosistémicas fundamentales. Desde la regulación del clima y la conservación de los suelos, hasta el mantenimiento de las cuencas de agua. Además, sirven de hábitat para comunidades indígenas, campesinas y cientos de animales silvestres.

Por otro lado, proveen alimentos, medicinas y madera, y actúan como una barrera natural frente al cambio climático. Pero pese a lo importantes que son, están siendo víctimas de los incendios, la urbanización desordenada, la introducción de especies exóticas y el desmonte ilegal.
La única manera de protegerlos es a través de un plan integral que incluye el monitoreo satelital, la detección temprana de focos, la educación ambiental de locales y visitantes, el control de los brigadistas y la restauración cuando se producen incendios. Pero nada de esto será posible sin el presupuesto adecuado.
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