Deforestación ilegal en Chaco: 170 mil hectáreas perdidas desde 2020

Vista aérea de un área deforestada con maquinaria pesada y restos de vegetación talada en medio de un bosque.

La organización ambientalista Greenpeace presentó recientemente un documento que refleja la deforestación ilegal que está teniendo lugar en el Impenetrable Chaqueño. Desde noviembre de 2020, momento en que la justicia argentina suspendió los desmontes, se perdieron cerca de 170 mil hectáreas, o lo que es lo mismo: ocho ciudades de Buenos Aires. 

A pesar de la vigencia de la Ley de Bosques y las suspensiones judiciales, la tala ilegal continúa avanzando sin freno, poniendo en riesgo la biodiversidad y los ecosistemas de la región chaqueña. Es importante entender que los bosques son imprescindibles para mantener el equilibrio climático y evitar que más especies queden en peligro de desaparecer. Además, son cruciales para que las comunidades locales puedan seguir accediendo a sus medios de vida. 

Cuando se deforesta un bosque nativo, no solo se eliminan árboles, también se alteran los ciclos naturales del suelo y del agua. Esto hace que los territorios deforestados queden más vulnerables a padecer sequías o incendios forestales. Por otro lado, la destrucción de estos ecosistemas afecta directamente a aves, mamíferos e insectos que dependen del bosque para sobrevivir. 

En la actualidad, el desmonte está haciendo mella en una especie emblemática como el yaguareté, que se encuentra en peligro de extinción con menos de 20 individuos estimados en todo el Gran Chaco argentino. 

¿Cuáles son las consecuencias de la deforestación ilegal en la fauna y la biodiversidad? 

Los desmontes afectan de manera directa a las especies que dependen del bosque chaqueño. Cada vez que se desforesta un bosque, los yaguaretés, los loros y otras especies en peligro pierden sus refugios y fuentes de alimento. Como consecuencia, su reproducción y supervivencia se vuelve más complicada. 

La fragmentación de sus hábitats genera pequeños parches aislados donde aumenta la competencia por los recursos y los animales quedan más expuestos a sus depredadores. Pero además, la pérdida de biodiversidad altera el equilibrio natural y disminuye la capacidad de los ecosistemas para resistir fenómenos climáticos extremos como inundaciones, sequías o incendios. 

Por si esto fuera poco, la deforestación genera un efecto en cadena sobre la biodiversidad. Al eliminar árboles y arbustos se alteran todas las cadenas alimenticias, ya que se reducen los hábitats de insectos polinizadores, roedores y aves que cumplen funciones esenciales en el ecosistema. 

Finalmente, al crearse más y más áreas abiertas, se facilita la invasión de especies no nativas y de malezas inflamables, que incrementan de forma peligrosa las probabilidades de que ocurran incendios forestales. Y a medida que el bosque se degrada, su capacidad para absorber y capturar dióxido de carbono disminuye. Por ende, su pérdida contribuye directamente al empeoramiento del cambio climático. 

Todo sucede con la complicidad de los gobiernos

Lamentablemente, los desmontes ilegales no son hechos aislados. Por el contrario, son el resultado de la impunidad que existe debido a la falta de controles gubernamentales. La complicidad de las autoridades permite que los terratenientes actúen sin miedo a ser sancionados, convirtiendo bosques nativos en tierras para sembrar soja.

En 2019, se presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra varias provincias y el Estado Nacional por permitir la destrucción del hábitat del yaguareté y violar la Ley Nacional de Bosques Nativos. El máximo tribunal reconoció su competencia, pero aún se espera un fallo que determine la responsabilidad de los gobernantes y establezca medidas concretas de protección. 

Por este motivo es importante que se fortalezcan los sistemas de monitoreo, se apliquen sanciones más serias (no solo económicas) y que se garantice la protección de aquellas áreas que cumplen un rol estratégico para la conservación de la fauna y la flora autóctonas.

Las consecuencias de la desaparición de los bosques

La deforestación en Chaco tiene repercusiones directas sobre el clima. La pérdida de bosques contribuye al cambio climático al liberar carbono almacenado en los árboles, y reduce la capacidad de la región para regular el ciclo del agua y mitigar sequías e inundaciones. 

Las comunidades más afectadas son las rurales e indígenas, que dependen de los recursos naturales para su alimentación, medicinas y actividades económicas tradicionales. Además, la destrucción de los bosques aumenta la vulnerabilidad frente a futuros fenómenos meteorológicos extremos. 

Al faltar su cobertura, el suelo se erosiona más rápido, disminuye su capacidad de retener agua y se va convirtiendo lentamente en un desierto. Esto a su vez, agrava los riesgos de inundaciones y olas de calor, que a su vez afectan la salud de las poblaciones humanas y animales. 

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