Contaminación en Salta por un pozo petrolero que avanza sobre el bosque nativo

Greenpeace Argentina denuncia que más de veinte hectáreas de un bosque salteño quedaron contaminadas. También señalan un “Chernobyl” en la provincia, donde se combinan contaminación ambiental, comunidades desplazadas y animales muertos. Las sustancias y gases peligrosos liberados por un pozo petrolero abandonado en medio del bosque se vienen expandiendo desde hace meses, contaminan el suelo y el agua y destruyen la biodiversidad. La organización alerta sobre este “Chernobyl” que afecta al bosque nativo, ubicado a solo 250 kilómetros de la capital salteña, y confirma que la superficie dañada crece a gran velocidad.
Un pozo abandonado en una zona considerada prioritaria
Se trata de una explotación petrolera abandonada en Puesto Guardián, Lomas de Olmedo, un área reconocida por la provincia de Salta como Ecosistema Prioritario para la Conservación (EPC), es decir, de especial relevancia por la presencia de valores naturales o culturales que requieren preservación.

Contaminación que avanza en pocos meses
En menos de seis meses, la expansión de los fluidos y gases contaminantes liberados por el pozo abandonado provocó la muerte de cientos de animales, desplazó a decenas de familias y dejó un ecosistema totalmente irrecuperable.
Una denuncia que expone contradicciones
Según Hernán Giardini, resulta insólito que, mientras en la cumbre sobre Cambio Climático desarrollada en la Amazonía brasileña se buscan acuerdos para abandonar el petróleo y frenar la deforestación, Argentina tenga un pozo petrolero abandonado en medio de los bosques salteños, contaminando y generando un riesgo serio de incendios en toda la zona. También advirtió que los gobiernos provincial y nacional deben actuar con urgencia y remediar este “chernobyl salteño”.
Un bosque vulnerable y lleno de vida
El desastre ambiental documentado por Greenpeace se sitúa en la franja de transición entre las ecorregiones del Chaco Seco y la Selva de Yungas y es refugio de especies como el oso hormiguero, el pecarí labiado, el ocelote y la tortuga acuática chaqueña, además de decenas de aves como el ñandú, el pato criollo, el águila coronada y el halcón pecho naranja.

Una fuga creciente y una comunidad desplazada
De acuerdo con lo registrado recientemente por Greenpeace Argentina, el pozo incrementó en los últimos tiempos la liberación de gases y fluidos a alta presión. Eso produce una densa nube tóxica que cubre el bosque cercano, envenena la flora y la fauna doméstica y silvestre y vuelve irrespirable el aire en la zona. Se estima que la contaminación ya cubre un área de veinte hectáreas y que el derrame aumenta el riesgo de incendios en los bosques próximos. Los habitantes ya evacuaron sus hogares y reclaman acciones urgentes. Según Matías Arrigazzi, especialista en biodiversidad de la organización, aunque los pobladores denuncian este desastre ambiental, no hubo cambios. También afirma que la empresa responsable no ofreció soluciones y se retiró del lugar, mientras las autoridades aún no presentan una respuesta. El reclamo es urgente, el bosque está siendo destruido y sus habitantes fueron desplazados, y resulta imprescindible remediar este desastre; basta de petróleo en los bosques.
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