Alerta en Argentina por incendios en Parques Nacionales

Los incendios forestales vuelven a encender alarmas en Argentina. Durante las últimas semanas, focos activos han afectado los Parques Nacionales Quebrada del Condorito y Calilegua, y se reportan incendios cercanos a Iberá y Baritú. La organización Greenpeace Argentina reclama medidas urgentes de prevención y un fortalecimiento de la infraestructura y personal para combatir el fuego, mientras la crisis climática y la deforestación agravan la situación. La combinación de sequía, altas temperaturas y reducción de recursos para la protección ambiental configura un escenario crítico para los ecosistemas nacionales.

Incendios activos y áreas afectadas

En Córdoba, el Parque Nacional Quebrada del Condorito ya ha perdido alrededor de 6 mil hectáreas entre pastizales y bosques nativos. En Jujuy, el fuego ingresó desde un incendio lindero al Parque Nacional Calilegua, afectando la Selva de Yungas, un ecosistema altamente biodiverso y de importancia global. Paralelamente, focos en cercanías de los Parques Nacionales Iberá (Corrientes) y Baritú (Salta) continúan avanzando sobre pastizales y bosques. Estas áreas son esenciales no solo para la conservación de especies, sino también para la regulación hídrica y climática de sus regiones.

Causas humanas detrás de los incendios

Según Greenpeace Argentina, aproximadamente el 95 % de los incendios forestales en el país se deben a la actividad humana, ya sea por negligencia, accidentes o intencionalidad. Entre las causas más frecuentes se mencionan fogatas y asados mal apagados, colillas de cigarrillos, quema de residuos forestales y la preparación de áreas de pastoreo mediante fuego. La recurrencia de estos incidentes, combinada con la falta de vigilancia y control, multiplica el riesgo de que focos pequeños se conviertan en incendios de gran magnitud, poniendo en jaque no solo la biodiversidad, sino también a las comunidades locales que dependen de los bosques para su subsistencia.

Deforestación y crisis climática: un contexto agravante

Argentina se encuentra entre los quince países con mayor deforestación del mundo. Monitoreos satelitales de Greenpeace muestran que durante 2024 el norte del país perdió casi 150 mil hectáreas de bosque, mientras que los incendios en la Patagonia durante los primeros meses de 2025 arrasaron cerca de 32 mil hectáreas. La combinación de desmontes e incendios forestales intensifica el cambio climático, altera los ciclos hidrológicos y genera fenómenos extremos como sequías e inundaciones. Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, advierte que la deforestación constituye un ecocidio que impacta directamente sobre la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la vida de comunidades indígenas y campesinas.

La urgencia de medidas de prevención y sanción

Los incendios recientes revelan la insuficiencia de recursos y personal para combatirlos. Según trabajadores de Parques Nacionales, actualmente sólo cuentan con la mitad de los brigadistas necesarios para atender los incendios y colaborar con las provincias. Greenpeace denuncia además que la Ley de Bosques y el Fondo Nacional del Manejo del Fuego han sido desfinanciados, reduciendo la capacidad de respuesta frente a los focos. Frente a este panorama, la organización solicita al gobierno nacional reforzar brigadas, invertir en infraestructura y aplicar políticas preventivas que mitiguen los riesgos, incluyendo la penalización de desmontes e incendios forestales intencionales o negligentes.

Movilización ciudadana

La organización ambiental enfatiza que la participación ciudadana es clave para impulsar cambios legislativos y sociales. A través de la campaña votaporlosbosques.org, más de 270 mil personas se han sumado al reclamo para que la destrucción de bosques sea considerada un delito penal. La movilización no solo refleja el respaldo popular, sino también la necesidad de que los bosques, esenciales para la vida y la resiliencia ambiental, cuenten con protección efectiva. Greenpeace Argentina subraya que sin medidas urgentes de prevención, sanción y recuperación de áreas afectadas, los incendios y la pérdida de cobertura vegetal seguirán erosionando ecosistemas vitales y poniendo en riesgo la biodiversidad y las comunidades humanas que dependen de ella.

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