La fauna autóctona del Amazonas en peligro de extinción 

Cuáles son los nombres propios más observados por la ciencia y el ambientalismo por su especial situación de vulnerabilidad en el Amazonas. Los otros indicadores que hablan de la presión que ejerce la actividad humana sobre el bioma más importante de Latinoamérica. 

El Amazonas es uno de los pulmones del planeta y el sumidero de emisiones de carbono más importante de todo el continente latinoamericano. 

De forma reciente la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, reconocida por la sigla UICN, difundió información sobre la fauna de la región. Este organismo es el responsable de la actualización en tiempo real de la clásica Lista Roja de animales en peligro de extinción. 

Según la UICN el Amazonas no escapa a la tendencia mundial de un 20 por ciento de especies en retroceso inevitable hacia la desaparición total. 

Víctimas de la contaminación, la deforestación, los incendios forestales y/o la caza ilegal, variedades que solo se encuentran en la Amazonía están en riesgo extremo:

  • Nutria gigante: Es un tipo de nutria que es autóctona de todos los países del Amazonas. Típica de los ríos de agua dulce, vive en áreas con abundante vegetación con expectativa de vida de hasta 13 años. Se alimenta de peces y crías de otras especies de río que en la actualidad escasean producto de la contaminación acuífera. 
  • Mono araña de cara blanca: uno de los primates característicos del tipo de clima y geografía amazónicos. Es una de las piezas claves de la cadena alimenticia y hoy se encuentra en condiciones de vulnerabilidad ya que el cambio climático está desfragmentando su hábitat natural. 
  • Delfín Rosado: Especie emblemática de la región que vive y se reproduce en las cuencas acuíferas, hoy gravemente afectadas por la actividad humana. Si bien al UICN lo considera en riesgo severo aún no hay un conteo oficial de la cantidad de individuos vivos. 

Manatí del Amazonas: Mamífero de aguas dulces presente en Brasil, Ecuador, Perú y Colombia. Puede llegar a pesar hasta 500 kilogramos y es el más pequeño de su familia. La UICN determinó que quedan menos de 30 mil especímenes en toda la Amazonía y su principal amenaza es la caza ilegal y el daño que le producen las rede de los pescadores de las cuales no pueden zafar.

Cada una de estas cuatro especies dependen de las decisiones que se tomen en el futuro inmediato. Por cierto, está comprobado que la activación de zonas protegidas es la medida más eficiente para resguardar a la biodiversidad con sobrados casos de éxito en todo el mundo. 

Amazonas en crisis, no solo por la fauna

El Amazonas es rico en biodiversidad pero también es una zona de alta incidencia en la vida humana. Si bien la flora y la fauna son en el presente los dos principales puntos de interés por el peligro que corren, otros factores tienen en alerta a los expertos. 

Solo en el área de la Amazonía viven aproximadamente 47 millones de personas que, además, utilizan los recursos naturales como medio de subsistencia. 

Se estima que hay más de 2 millones de pueblos originarios que se asientan en la selva de forma sectaria divididos entre unos 500 grupos de seres humanos. 

Pero, además, el Amazonas es un regulador del clima de toda la región. Este bioma se constituye en el principal sumidero de emisiones de carbono de todo el continente y, por esta razón, los especialistas advierten: la tala indiscriminada en estas tierras es de alta peligrosidad para los seres humanos. 

De la degradación de estos ecosistemas depende, en buena parte, el esquema de precipitaciones de toda Latinoamérica. La alteración abrupta de estos cuadros deriva, sin dudas, en los episodios meteorológicos extremos que son cada vez más frecuentes en la región. 

El acceso al agua dulce también está condicionado por todo lo que pase en el Amazonas. La deforestación, los incendios voraces y la depredación de los espacios naturales son los principales enemigos de los acuíferos más importantes para el consumo humano. 

Cuidar y proteger la Amazonía es responsabilidad de los estados mediante sus políticas públicas. La sociedad civil, por su parte, es responsable de ejercer la presión necesaria para que esto ocurra. 

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