¿El fin de las aves? Lo que dice la ciencia sobre la continuidad de estas especies

Dos gorriones enfrentándose con las alas extendidas sobre una rama con frutos rojos.

Cómo afecta el cambio climático a la calidad de vida y eventual supervivencia de las aves. Los datos específicos que recolectó la ciencia de la situación actual y la especie que logró resistir a las inclemencias de la crisis climática. 

¿Pueden existir ecosistemas saludables sin aves en un planeta cada vez más azotado por el calentamiento global?

Un equipo de investigadores de la Universidad de Reading ubicada en Reino Unido estudió el fenómeno de la gran cantidad de especies en peligro de extinción. 

Como primer resultado de este trabajo se verificó que hay más de 500 variedades que podrían dejar de existir durante el transcurso del siglo XXI. Esta conclusión da cuenta del triple del total de las desapariciones de aves desde que se iniciaron los registros. 

La principal amenaza que afecta a estos habitantes de los ecosistemas nativos es la deforestación. Además, el informe, el cual fue amplificado en la publicación Nature Ecology & Evolution, menciona a algunos de los grupos más afectados:

  • Kākāpō
  • Guacamayo de lear
  • Aguilucho secretario
  • Picozapato
  • Cálao de casco
  • Surimaga de vientre amarillo
  • Pingüino de Galápagos
Dos gorriones enfrentándose con las alas extendidas sobre una rama con frutos rojos.
Gorriones luchando por espacio y alimento en un entorno natural.

Muchas de las aves señaladas son símbolos de culturas y su posible pérdida tiene mucha significación. 

A la tala indiscriminada como principal motivo de alerta le sigue la caza furtiva, una práctica que, a pesar de la presión social, continúa vigente. También las prácticas negligentes en la agricultura y el uso de pesticidas tóxicos y nocivos. 

Según los expertos lo que ocurrirá lógicamente con la extinción de estas aves es que otras especies que comparten la misma cadena alimenticia se verán afectadas. Esto significa un desequilibrio ecológico importante con sus correspondientes consecuencias ambientales. 

Para lograr estos datos, los técnicos realizaron observaciones exhaustivas en más de 10 mil casos en todo el mundo. Los nombres elegidos ya se encuentran en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, o IUCN, en donde se encuentran las especies en peligro de extinción de manera oficial. 

Además, se afirma que las más frágiles a la supervivencia son las aves de mayor tamaño corporal. Justamente son las más perseguidas para ser capturadas y las que más necesitan alimento y espacio protegido. 

Desde luego, el cambio climático es otro indicador que atenta contra los bosques y los espacios naturales. En este sentido el panorama para la conservación sin intervención externa es cada vez más complicado. 

En un análisis respecto a posibles iniciativas de protección a las especies, el equipo científico fue categórico: el 68 por ciento de los casos en situación de vulnerabilidad se podrían salvar en áreas restringidas. 

Está comprobado que las zonas protegidas funcionan muy bien para rescatar especies e, incluso, recuperar casos que ya se consideraban extinguidos. En la región hubo historias muy significativas que comprobaron esta premisa.  

Una de las aves que luchó por su supervivencia

Mientras la situación de las aves es delicada, hay una especie que logró sobrevivir a la condición de vulnerabilidad y se hizo noticia cuando reapareció. 

El Muitú estuvo en la lista de animales en peligro de extinción durante aproximadamente medio siglo. Cuando ya se lo consideraba prácticamente perdido, de pronto, se lo observó nuevamente en su hábitat natural. 

La especie es oriunda de Corrientes, en Argentina, y fue justamente en un humedal de esa región a donde se lo pudo observar luego de considerarlo extinguido. 

En su momento, se reconoció a la caza como la principal amenaza sufrida por el Muitú. Luego se sumó la deforestación como factor de peligro. 

En el transcurso de las décadas los refuerzos de las políticas ambientales hicieron del Gran Parque Iberá un espacio protegido y seguro para la fauna. Esta decisión política fue, sin dudas, una nueva oportunidad para nuevas variedades vulnerables. 

Allí fue donde se encontró a los nuevos especímenes y donde muchos otros pueden anidar para recuperar cantidad. 

La continuidad de las aves en buen estado y con condiciones de vida depende y mucho de las medidas que se tomen contra la pérdida de hábitats naturales. Sobre esto, la presión de las comunidades sobre las autoridades es una de las claves centrales.  

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