Otras causas antrópicas de incendios en el bosque chaqueño.

En Taco Pozo, hacia el límite oeste del territorio del Chaco, el bosque es muy inflamable, pues además de tratarse de la zona más seca de la formación chaqueña, en el estrato arbustivo abunda el “molle”, que arde con mucha facilidad; y en la corteza y ramas de los árboles existe un liquen del género Usnea, llamado vulgarmente “sajasta” que, a la facilidad con que se enciende, une su característica de colgar pendiente de las copas de los árboles, facilitando de ese modo el avance del fuego por lo alto. Según referencias que nos hicieron antiguos pobladores de la zona y observaciones que recogiéramos personalmente, los campos que se hallan en el territorio del Chaco y provincia de Santiago del Estero al norte de Taco Pozo y Monte Quemado, respectivamente, en una superficie de 20.000 hectáreas, tienen su origen en dos grandes incendios ocurridos en 1923y 1925; estas observaciones coinciden, por otra parte, con lo que nos señalara el ingeniero agrónomo JORGE N. F. CARMELICH, que realizó largos estudios forestales en esa región, quien además nos agregó que el cálculo aproximado de las pérdidas en maderas ocasionadas por esos siniestros, era superior a 4.000.000de pesos moneda nacional.
Es voz corriente en Pampa del Infierno (Chaco), sobre la línea del Ferrocarril del Estado, que hace tan sólo 18 años no existía la llamada Pampa del Silencio, situada al norte de la citada línea férrea. Y sin embargo, la Pampa del Silencio, con una superficie aproximada de 7.000 hectáreas, se formó a raíz de un gran incendio, no obstante lo cual no muestra actualmente el menor rastro de la anterior existencia de árboles en su interior, por sucesivas quemas posteriores del tapiz de gramíneas.
Un hábito muy peligroso, por el constante riesgo de propagación del fuego, lo constituye sin duda el que sigue generalmente el personal de las cuadrillas que construyen caminos en el interior de los bosques. Estas tienen por norma cortar a tala rasa y destroncar tan sólo la parte que corresponde al camino propiamente dicho. El resto de vegetación hasta una anchura de 50 metros, la eliminan mediante la acción del fuego, por resultarles más económico y expeditivo. Sin embargo, esa práctica trae con frecuencia la propagación del fuego al interior del bosque, con las pérdidas consiguientes. Y aún dentro de la misma faja de 50 metros autorizada por decreto N.° 18.023 del 29 de noviembre de 1939, resulta muy lamentable que, con el material leñoso constituido por arbustos y ramazones económicamente sin valor, se quemen rollizos de árboles de gran importancia industrial.
En el camino que va de Resistencia a Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), pueden observarse quemazones ocurridas por este motivo que, afortunadamente, no alcanzaron la categoría de catástrofes pero que pudieron serlo si durante su desarrollo se hubiera levantado viento fuerte y seco. De todas maneras, se quemaron hermosos ejemplares de “quebracho colorado chaqueño”; “quebracho santiagueño”: “algarrobo blanco”; “guayaibí”; “urunday”: “lapacho”, etc., que tienen gran valor y que podrían ser utilizados para la construcción de obras de arte (puentes, alcantarillas, etcétera), tan frecuentes en aquellos caminos. Teniendo en cuenta las razones expuestas, hemos aconsejado la extracción previa de la madera de valor, para ser utilizada en obras de arte del camino y el posterior quemado de la vegetación inútil extraída de la picada, ir amontonándola de tramo en tramo en la parte central de la misma, con sumo cuidado y bajo celosa vigilancia.
Modalidades del avance del fuego en el bosque chaqueño.
Por lo general, la mayor parte de los incendios en el bosque chaqueño tienen en su iniciación el carácter de superficiales, es decir, abarcan en primer término la cobertura muerta formada por la hojarasca, frutos caídos, etc. Pero pronto el fuego se extiende a la vegetación leñosa baja y con frecuencia llega al estrato arbóreo, progresando con mayor o menor velocidad hacia el interior de los macizos, según sea también la mayor o menor intensidad del fuego y el estado de limpieza del bosque. Mas, tratándose de bosques, como son la gran mayoría de los de nuestro país, silvicultura mente desordenados, existen en el sub bosque arbustos de numerosas especies, abundante material leñoso muerto en diferente estado de descomposición proveniente de los numerosos árboles sobre maduros caídos o en pie, ramas procedentes de la poda natural, árboles jóvenes muertos por no haber podido sobrellevar la competencia del estrato dominante. corteza, hojas, frutos, etcétera. Este material constituye una cobertura muerta que suele extenderse sin solución de continuidad en todo cl sub bosque, descansando directamente sobre el suelo mineral y, una vez seco o en periodos de intensa sequía, representa abundante combustible para la iniciación y extensión indefinida del fuego, por poco que las condiciones climáticas se mantengan favorables al avance del terrible elemento.
En la zona húmeda del Chaco suele suceder, sin embargo, que el material leñoso de los distintos estratos y el mismo de la cobertura muerta se mantienen bastante húmedos y entonces gran parte del calor del fuego se consume en su desecación previa, sin alcanzar la temperatura necesaria para que llegue a arder. Es el caso también de los bosques subtropicales de nuestro país, en los cuales la propagación del fuego es más lenta. En cambio, en la parte oeste de la formación chaqueña y en toda la región del monte, una vez iniciado el fuego, el intenso calor producido obra como verdadera avanzada de desecación sobre el material cercano y más o menos húmedo y, al sobrepasar la temperatura necesaria para que ese proceso se cumpla. arde rápidamente. Para que el mismo fenómeno pueda desarrollarse en las regiones húmedas, es necesario un período de intensa sequía o, de lo contrario, la acometida persistente de un fuego muy violento. Pero en ambos casos la prevención y defensa consiste en mantener los bosques lo más limpios posible y construir picadas rompe fuegos o simplemente para fuegos, como son los senderos, caminos, arroyos, etc., los cuales pueden ser el medio más eficiente para la detención del fuego.
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