Las claves de la reforestación tras los incendios en Europa
Las verificaciones técnicas de los expertos sobre los suelos que requieren reforestación después de los incendios en Europa. Cuáles son las especies vegetales más resilientes y las formas más eficientes para reconstruir los suelos para recuperar los bosques.
La reforestación después de los incendios forestales se volvió una conversación central entre la ciencia y el ambientalismo en Europa.
En plena temporada de altas temperaturas buena parte del territorio europeo sufrió episodios de fuegos en los bosques con severas consecuencias. Esto se suma a casos de años anteriores con efectos muy serios sobre los ecosistemas y el clima.
Los especialistas ya trabajan en el tema y elaboran teorías sobre cómo seguir adelante en circunstancias que no parecen presentar mejoras en el futuro.
Uno de los países que más requiere tareas de reforestación luego de las llamas es España. Los eventos ocurridos en zonas como Navarra y Cataluña requieren procesos específicos para recuperar bosques para las nuevas generaciones.
Es por eso que la Universidad de Lleida puso a disposición el conocimiento de expertos en la materia que ofrecieron sus ideas para mejorar los hábitats.

Después de cada acontecimiento de fuego, según los técnicos, es fundamental tomar un tiempo de recuperación del suelo antes de la reforestación. En ese lapso, habrá vegetación que naturalmente hará un crecimiento espontáneo.
Luego de esa etapa se puede verificar cuales son las especies que no se presentaron y, a partir de allí, generar una intervención humana para ello.
Uno de los puntos que subrayan los científicos es que, después de un caso de incendio forestal, algunas especies no tienen la capacidad de rebrote. Estas son algunas de las cuestiones a tener en cuenta durante la reforestación.
La aridez y la pérdida de nutrientes tienen sus consecuencias y por eso es vital crear un plan de recuperación progresiva. Justamente eso es lo que está ocurriendo en España gracias al Comité Estatal de Coordinación y Dirección de Incendios (CECOD).
Con un antecedente de casi 350 mil hectáreas incineradas será necesario un trabajo profundo en los bosques. Se trata de una cifra casi u n 300 por ciento superior a la media de años anteriores en cuanto a llamas en los bosques.
Uno de los datos que aportaron desde los organismos especializados es la posibilidad de tomar en cuenta algunos árboles que presentan mayor resiliencia. A ciertas especies se las llama coloquialmente “bomberos” por su aptitud para resistir al fuego.
Variedades como los castaños o los cipreses son alternativas recomendables. Sin embargo, al respecto, las voces autorizadas orientan a no perder de vista que, más que los nombres, lo importante es la estructura boscosa.
Una de las superficies con mayor probabilidad de inicio de fuego es la plantación de pinos o eucaliptos con fines industriales. Esto significa que cada árbol por separado no es un potencial incendio, pero si el conjunto en serie.
Los pinos, por su parte, también fueron señalados como riesgosos y, por el contrario, tienen baja absorción de agua y capacidad de resistencia.
En todos los casos, el aporte de la ciencia es fundamental. Por eso se espera que los proyectos sean integrales entre varias áreas activas en la reforestación.
De qué se trata la “migración asistida” y cómo puede contribuir en la reforestación
En los programas de reforestación los especialistas mencionan el término “migración asistida” como un posible método eficiente. Pero ¿de qué se trata este sistema para recuperar los bosques?
La premisa es, en primer lugar, siempre tener en cuenta cuales son las especies de árboles que corresponden a cada territorio específico.
El siguiente punto es considerar cuáles fueron los sectores quemados de mayor nivel de aridez para considerar la implantación de variedades más resistentes. Esto quiere decir aquellas que, según la ciencia, pueden permanecer saludables aún ante temperaturas más extremas.
Este tipo de procedimientos es impulsado por la comunidad científica para lograr la mayor posibilidad de previsión de futuro. Con modelos meteorológicos que marcan un panorama de condiciones más que adversas, es importante la planificación.
Los especialistas consideran una postura negacionista al hecho de no intervenir las áreas afectadas por los incendios forestales con criterios biologisitas. Esperar que la naturaleza se recomponga sin más es perder una oportunidad muy necesaria.
En tiempos de calentamiento global la reforestación con mirada a largo plazo ya no es una opción sino una obligación que las autoridades tienen que llevar adelante.
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