El problema de la deforestación por la soja

La deforestación por la soja es una problemática que se debate en todos los foros ambientalistas. Los países que pudieron dar respuestas serias al tema, los que aún no encuentran soluciones y la postura de Europa sobre un tema del cual es protagonista.
La deforestación a causa de las plantaciones de soja es un punto de dolor en la agenda climática mundial. La industria sojera explota este cultivo para distintos usos que incluyen alimentación humana y ganadera y producción de biocombustibles.
Las regiones con mayor cantidad de sembrado, y por ende elevadas proporciones de deforestación, son América Latina y América del Norte. Entre los tres primeros países cultivadores se concentra el 80% de toda la producción mundial. Así se presenta el ranking global de soja:
- Brasil
- Estados Unidos
- Argentina
Brasil, luego de sufrir terribles impactos forestales en la selva de la Amazonía hoy vive una actualidad diferente. Sucede que se han puesto en práctica políticas públicas de emergencia y se pasó de tener 2.14 millones de hectáreas arrasadas entre 2018 y 2020 a una reducción de 1.5 en el año 2023.
Por su parte, Bolivia ha registrado indicadores alarmantes con un índice de deforestación que superó el 350 por ciento en el período de 2015 a 2023. Con una coyuntura económica muy frágil, la situación de la soja boliviana es clave para sostener su equilibrio financiero.
Otro actor referente de este cultivo en la región en Paraguay que es un caso aparte. Sucede que esta nación pasó de ser uno de los territorios con una de las situaciones más graves de deforestación a constituirse en un ejemplo mundial de recuperación y modelo a imitar.

¿Cómo hizo Paraguay para dar vuelta la historia en cuanto a deforestación mientras que continúa produciendo soja? ¿Qué postura tomó al respecto al Unión Europea, principal comprador de la producción sojera de América Latina? ¿Cómo será el futuro del comercio internacional de la soja en un contexto en el que se intenta luchar contra el desmonte?
Cómo hizo Paraguay para torcer el rumbo la deforestación
Desde hace algunos años Paraguay decidió dar batalla a una severa crisis de deforestación. En concreto, se puso en marcha un plan de acción que incluyó un relevamiento de todo su territorio para tener computadas las zonas libres de desmonte junto con un control en tiempo real de los movimientos en los suelos.
Con el paso del tiempo se fueron constatando resultados más que contundentes de la mano de tecnología avanzada que ayudó a que los equipos puedan ajustar las metas. Así, se logró en primer término revertir la tendencia respecto a la deforestación de los bosques paraguayos.
El siguiente nivel fue la conversión del país en un ejemplo de cambio de cultura ambiental y, en segunda instancia, de reforestación. En este sentido, la cuestión de la soja también se pudo encausar de modo que no continúe perjudicando el medio ambiente.

Además, Paraguay puso en marcha la ley de Deforestación Cero. Tras su implementación, solo en el año 2022, se registró que casi el 95 por ciento de los cultivos sojeros de la región oriental fueron sembrados en zonas no desmontadas. Cabe aclarar que se trató de un proyecto que comenzó en el año 2004 y que lleva más de 20 años de vigencia ininterrumpida.
Lo que propone Europa para evitar el avance de la deforestación
La Unión Europea es el principal cliente comprador de soja de los países exportadores de América Latina. Esta situación presenta un conflicto de intereses: Por un lado, requieren el cultivo y por eso lo importan. A su vez, se trata de un consumo que choca de frente con las metas del Acuerdo de París de cara al año 2030.
De este modo, los países que componen la integración decidieron sumar a la soja al Reglamento Europeo contra la Deforestación. Esta normativa establece una serie de pautas respecto a la comercialización dentro del territorio.
Lo real es que desde diciembre del año 2024 las empresas que envíen sus cultivos deberán cumplir requisitos. Entre las condiciones se encuentran los condicionamientos para que los productos hayan sido producidos mediante procesos que respetan los cuidados ambientales.
Así las cosas, en la Unión Europea solo recibirán soja que no haya sido cultivada en suelos no dañado por la deforestación. Se trata de un nuevo paradigma que aporta sostenibilidad al comercio exterior.

Se cree que, a partir de estas novedades, las naciones productoras se adaptarán en cuanto a la agricultura y a sus políticas ambientalistas. Aún cuando muchos líderes del mundo niegan el cambio climático, de todos modos, se verán obligados a sumarse a estas iniciativas.