Deforestación: La crisis de la madera balsa

La deforestación por la llamada “fiebre de balsa” ya arrasó en Ecuador y ahora avanza en Colombia y en Perú. Las razones por las cuales la exportación de esta madera no se detiene y, aún más, su proyección continúa en alza.  

La historia de la deforestación por el boom de la balsa, una madera muy solicitada en los últimos tiempos, es una verdadera paradoja del mundo actual. Por un lado, la exportación de este recurso natural es una esperanza para unos. Por otra parte, la depredación de la selva Amazónica, pone en alerta a los organismos ambientales. 

En el medio de toda esta situación, las verdaderas razones por las cuales se disparó la demanda de la balsa suman más contradicción: Este material es muy requerido para fabricar las aspas con las cuales se equipan las turbinas eólicas. 

En concreto lo que ocurre es que, para construir sistemas energéticos sustentables en un continente, se arrasa con los recursos naturales en otro. Pero, además, el negocio de la balsa genera esperanza de progreso en comunidades nativas a expensas de los efectos de la deforestación. 

Quienes son los protagonistas de la trama de la balsa, de donde a donde viaja este preciado elemento y en qué están los ambientalistas para intentar resolver esta cuestión. 

La balsa, víctima actual de la deforestación

La madera balsa es protagonista de la deforestación que sucede en el presente en la Amazonía. Se trata de un extracto de un árbol que crece de forma muy rápida. Estas son algunas de sus principales características:

  • Es una de las variedades más livianas y flexibles, por eso es muy solicitada por la industria aeronáutica
  • Su nombre científico es Ochroma pyramidale
  • Su altura puede llegar hasta los 30 metros y su diámetro promedio es de 1.8 metros. 
  • La zona de crecimiento de la balsa es la América Latina y algunas zonas de África. 
  • Es considerada por las particularidades de su peso específico como la madera más ligeras
  • Está comprobado que este material aporta gran facilidad para la manejabilidad en el trabajo además de aportar gran resistencia en las fabricaciones

Por todas estas razones, la balsa se convirtió en un ejemplar muy pedido lo cual derivó en una alerta por deforestación. Primero sucedió en Ecuador y ahora hay preocupación en Colombia y en Perú. El principal comprador es China y sus razones son nobles. Sin embargo, las consecuencias pueden ser arrasadoras. 

La historia detrás de la deforestación de la Amazonía por el auge de la madera balsa.

Desde hace más de diez años Ecuador encabeza la lista de países exportadores de madera balsa y su principal comprador es China. Resulta que el gobierno del país asiático se encuentra en financiación a través del estado de programas intensivos de transición energética. 

Por estas razones, los chinos necesitan grandes cantidades de madera balsa para construir las piezas de los sistemas eólicos que producen energías limpias. Al parecer, estos sistemas han demostrado muy buen funcionamiento y, por esta razón, el gobierno chino elevó la proyección de las metas para los próximos años. 

Cuando desde China aumentaron la cantidad de encargo de madera balsa, la deforestación en Ecuador fue un hecho. Mientras tanto, los mismos proyectos eólicos, además de ser implementados en tierras orientales, se empezaron a exportar a Estados Unidos y otros países de la Unión Europea. 

Así las cosas, desde 2011, la comercialización de madera balsa, comenzó a representar una gran esperanza económica para las comunidades ecuatorianas de la Amazonía. Deforestación mediante, para los pobladores que sufrieron una fuerte crisis económica durante la pandemia, esta oportunidad significó un gran alivio. 

Sin embargo, comenzaron a registrarse denuncias de sectores ambientalistas en relación a la deforestación. Se sindicó a empresas ecuatorianas como responsables de tala ilegal. También, en las investigaciones realizadas, se comprobó que compañías de Perú colaboraban con el arrasamiento de la selva para sumarse al negocio

Mientras tanto, en Colombia se empezó a escribir otra historia. Enteradas de lo sucedido con la madera balsa en las naciones vecinas, y avisadas del peligro inminente de deforestación, las autoridades pusieron en práctica políticas públicas al respecto. 

De este modo, hoy existe en el país del Caribe un programa de Créditos Verdes implementado por el Ministerio de Ambiente en alianza con los gobiernos de Alemania, Noruega e Inglaterra. Con estos subsidios, agricultores de la zona de la Amazonía siembran árboles balsa para su exportación de forma legal. 

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