De Argentina a Brasil, el camino de Kenya como símbolo de la refaunización en la región
La historia de la elefanta Kenya, la última ejemplar que abandonó Argentina y fue trasladada al santuario de Brasil. La preparación para su nueva vida, el viaje en el que participaron especialistas de los dos países y las características de su nuevo hábitat.
Kenya es la elefanta que vivió durante 40 en un eco parque en Mendoza, Argentina. También el nombre que quedará en la historia como la última de su especie en haber habitado cautiverios en el país.
En un operativo en el que participaron veterinarios expertos en este tipo de animales y también su adiestrador, se desplegó una caravana que la llevó a su nueva morada. El viaje comenzó en la región de Cuyo, luego de tres días, toda la comitiva llegó al Santuario para los Elefantes ubicado en la selva de Mato Grosso.
Tras cruzar la frontera de Puerto Iguazú por la ruta 12 de Misiones el animal y todo el grupo que lo acompañó hicieron nada menos que 1.300 kilómetros.
Esta travesía constituyó mucho más que la refaunación de una ejemplar a su ecosistema natural. Se trató de un hito histórico después de un período de 136 años de elefantes que fueron sometidos a cautiverios en zoológicos y espectáculos públicos en Argentina.

Cuando finalmente Kenya llegó al punto elegido para ella, entonces comenzaron a circular las más recientes noticias. Por cierto, desde el sitio web oficial el santuario comunicó durante cada uno de los tres días de recorrido el estado de situación del viaje.
Tras el arribo se exhibieron de forma virtual imágenes de la recién llegada tomando agua de cocos. También contaron que pudo comer algunas frutas y hojas de especies locales como palmera o bambú.
El traslado incluyó una exhaustiva tramitación en la aduana, momento en el cual se aprovechó para el descanso de todos. Además, la policía brasilera acompañó el final del recorrido hasta el santuario.
Entre las principales modificaciones para su nueva vida Kenya tendrá la oportunidad de compartir el mismo espacio con otros seres como ella. Además, comenzará a ser autónoma en cuanto a la alimentación, aseo y demás necesidades básicas. Desde luego, para lograrlo, contará con la guía de los expertos en los primeros tiempos.
Un dato que fue mencionado desde el mismo santuario es que su compañera más cercana es Pupy, otra elefanta que también llegó desde Argentina. En su caso, se encontraba en el ex zoológico de Buenos Aires.
El santuario global de elefantes, el nuevo hogar de Kenya
El destino de Kenya como su hogar final es el Santuario Global para los Elefantes, también conocido como GSE. Este espacio natural existe desde el año 2013 y fue creado por especialistas con el objetivo de dar una solución a los ejemplares que se encontraban en cautiverio en la región.
De este modo, comenzaron a recibir ejemplares desde distintos puntos de Sudamérica para que puedan recuperar su libertad y vivir en su hábitat un nuevo comienzo.
Una de las principales alertas que movilizaron a los fundadores del santuario fue el conocimiento de las paupérrimas condiciones de vida de los especímenes cautivos. Ante tales circunstancias surgió la intención de salvarlos, pero la pregunta era cómo llevarlo adelante ya que se trata de animales de enormes magnitudes.
Por cierto, un disparador clave fue que, ya en este siglo, se aplicó la prohibición en varios países sudamericanos para utilizar elefantes en espectáculos públicos. Esta práctica en el pasado era muy habitual, pero, al proscribirse, muchos quedaron aún más desprotegidos al ser abandonados a su suerte en granjas y campos.
Ubicado en el corazón del Mato Grosso, GSE ya alberga a otros pares de Kenya como lo son Maia, Rana, Mara, Bambi, Guillermina y la propia Pupy. Todos ellos fueron recibidos, cada uno en su momento, y hoy funcionan como una manada asistida por cuidadores.
El lugar, desde luego, cuenta con el espacio necesario y con la amplitud que estos especímenes requieren, en total 1.130 hectáreas. Además, tienen controles físicos y biológicos para evaluar si su adaptación es favorable y los cambios que llegaron a sus vidas son positivos.
Este santuario forma parte de un quiebre en la historia de la recuperación de fauna de Sudamérica. Por su parte, la llegada de Kenya se convirtió en todo un símbolo: Por última vez una representante de esta especie necesitó liberación y así fue gracias al conocimiento y compromiso de los profesionales que lo lograron.
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