Nuevas resoluciones del gobierno ponen en riesgo a los Parques Nacionales

Guía de Parque Nacional observa con binoculares desde un terreno rocoso frente a un glaciar, en un entorno de montaña y lagos en la Patagonia.

El 26 de marzo de 2025, la Administración de Parques Nacionales publicó en el Boletín Oficial dos resoluciones que generaron una gran preocupación entre las organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina: las resoluciones 61/25 y 62/25. La primera permite que cualquier persona física o jurídica brinde actividades turísticas en los parques; la segunda, establece una “colaboración voluntaria” para profesiones como guías de turismo y guardaparques, debilitando así sus tareas. 

Pero cuando se flexibilizan las condiciones laborales de estas personas y se permite un turismo desmedido en las áreas protegidas del país, se pone en riesgo su conservación. Al quitar a los trabajadores que se formaron durante años para encargarse del manejo ambiental, se disminuye la capacidad del Estado de proteger a los Parques Nacionales. 

La reducción del personal capacitado multiplica la posibilidad de que ocurran incendios forestales, de que se alimente a la fauna o se destruya la flora local, entre otros impactos negativos. Es importante entender que los Parques Nacionales no son solo destinos turísticos, sino lugares destinados a resguardar ecosistemas nativos y especies en peligro. 

Existen por razones de conservación, no para hacer plata. Y si bien es importante que reciban visitantes, esas visitas deben ser de carácter educativo y bajo supervisión de los especialistas para evitar que los ecosistemas se deterioren. Cuando toda la estructura diseñada para protegerlos se debilita (y en un contexto de crisis climática) se está retrocediendo.

¿Por qué la tarea de los guías en los Parques Nacionales es irremplazable?

Los guías cumplen con tareas invaluables en las áreas protegidas del país. Ellos se encargan de informar, educar y acompañar a los visitantes para asegurar que su presencia no deteriore el entorno natural. Además de conocer los senderos y las especies locales, ellos advierten sobre los peligros naturales y las normas que protegen a estos ecosistemas. 

Por este motivo, la tarea más importante de los guías es la de ser agentes de prevención, al detectar conductas riesgosas de los visitantes e intervenir ante situaciones de emergencia, como incendios, extravíos o accidentes. Además, su presencia desalienta prácticas inapropiadas, como la extracción de plantas, la generación de residuos o el inicio de fuegos. 

En las últimas décadas, su capacitación ha crecido considerablemente, incorporando conocimientos sobre flora, fauna, geografía, historia local y hasta conocimientos sobre las comunidades originarias y sus prácticas ancestrales. 

Turismo destructivo: los riesgos de la falta de control

Ante la ausencia de guías en los Parques Nacionales, es lógico que algunos visitantes se muevan por zonas no habilitadas (ya sea por falta de orientación o de vigilancia). Esto podría hacer que interfieran o interactúen con animales silvestres, destruyan plantas o hasta puedan generar fuegos en lugares prohibidos causando pérdidas irreversibles.

No es ningún secreto que cuando un entorno natural recibe mucha afluencia de turistas acaba degradándose y contaminándose. En algunos casos incluso se pueden llegar a generar residuos que ponen en riesgo las fuentes de agua o los corredores biológicos de especies en peligro. 

A esto se suma que, en Argentina, los Parques Nacionales de muchos ecosistemas son extremadamente sensibles (como ocurre en donde hay glaciares, bosques patagónicos o selvas subtropicales). Por lo que, sin la presencia activa de los guías y guardaparques, será imposible conservarlos. 

Menos guías, mayor peligro para los visitantes

La falta de guías no solo pondrá en riesgo a la naturaleza, sino también a los propios turistas. Es importante recordar que muchos de los Parques Nacionales se encuentran en zonas alejadas de la civilización, donde se producen cambios bruscos de clima de un momento a otro, o en los que existen animales o accidentes geográficos peligrosos. A esto se suma que no suele haber señal telefónica para pedir ayuda. 

Es por eso que al no haber profesionales controlando, los recorridos se pueden volver inseguros, especialmente para aquellos visitantes que no cuentan con la experiencia necesaria para andar solos por estos ambientes naturales. Los guías y guardaparques también están entrenados para brindar primeros auxilios y coordinar evacuaciones o emergencias. 

Son ellos quienes, gracias a su experiencia, pueden determinar cuándo es necesario suspender una caminata o qué hacer ante un encuentro con fauna salvaje. Por todos estos motivos, si ellos no están, aumentan considerablemente las probabilidades de que ocurran extravíos, lesiones o incluso tragedias que de otro modo podrían evitarse. 

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