Cómo hizo Cataluña para decir adiós a la sequía

Suelo agrietado con escasa vegetación emergente, muestra del impacto severo de una sequía prolongada en una zona agrícola.

De qué modo Cataluña pudo finalmente poner fin a un histórico período de sequía récord. Cuáles fueron las medidas estrictas que tuvo que poner en práctica para lograrlo y qué impacto tuvo este ciclo para su biodiversidad. 

Luego de dos años de intensa sequía, durante el mes de abril el gobierno de Cataluña, finalmente, pudo anunciar el final del ciclo. Esto significa que se levantaron las medidas de contingencia y que la comunidad vuelve a sus usos y costumbres previos a este ciclo de estrés hídrico. 

La provincia más afectada durante todos esos meses fue Barcelona y las autoridades celebraron la posibilidad de que su población pueda volver a la normalidad. Sin embargo, señalaron que algunas zonas quedarán en una fase llamada prealerta para poder aplicar restricciones en caso de ser necesario. 

La principal razón por la cual Cataluña pudo emerger de la crisis fueron las intensas lluvias de los últimos tiempos.

Gracias a la gran cantidad de precipitaciones el embalse paisaje en Sau, un particular paisaje barcelonés, volvió a acumular agua. Según informaron los voceros oficiales, al momento se encuentra en un 70 por ciento de su totalidad. 

En concreto, del total de 18 distritos, 14 podrán suspender sus limitaciones del uso del agua. En total se registraron 56 meses consecutivos de sequía y, por lo tanto, fue considerada por los expertos como la peor en 200 años de historia catalana. 

Suelo agrietado con escasa vegetación emergente, muestra del impacto severo de una sequía prolongada en una zona agrícola.
Sequía extrema en campos catalanes: el suelo agrietado evidencia los efectos del estrés hídrico que afectó a Barcelona y otras regiones durante casi dos años.

Además del alivio para los millones de habitantes, la principal variable que implica el fin de la escasez de agua es la posibilidad de volver al riego habitual en la agricultura.  Desde luego, a esta recuperación se le suman el restablecimiento de los hábitos urbanos. 

Pero ¿Cuáles fueron las medidas reales que tomó Cataluña para resistir a esta sequía? ¿Cómo fue el impacto que sufrió la biodiversidad por la falta de agua? ¿Cómo se reconstruyó la normalidad en toda la región?

Alertas y restricciones: cómo gestionó Cataluña el período de sequía

Para hacer frente a la peor sequía de la cual se tuvo registro en mucho tiempo el gobierno de Cataluña debió implementar ciertas reglas. De cara a sostener la calidad de la vida y las cuestiones básicas hubo restricciones puntuales para toda la comunidad:

  • Llenado de piscinas: Se prohibió llenar nuevas piscinas o renovar el agua de las que no tenían sistema de recirculación de agua y se habilitó el drenaje para tal fin solo en las cantidades indispensables. Solo se pudo poner en uso nuevas piscinas en centros educativos y terapéuticos
  • Sistemas de riego: Se aplicó un horario nocturno para parques y jardines. Se indicó una dotación de agua no superior a los 450 m3 por hectárea por mes y en casas particulares se estableció un máximo de dos días por semana
  • Limpieza pública: Se prohibió la limpieza en calles por parte de personas particulares como así también el uso de mangueras. Se condicionó la utilización de agua para los servicios municipales
  • Granjas: Solo quedó permitido la hidratación y el aseo de animales con cantidades imprescindibles 
  • Lavado de vehículos: Totalmente restringido a establecimientos comerciales 
  • Fuentes y ornamentos en vía pública: Se suspendió su uso y rellenado de fuentes y espacios similares.

Un punto importante es que la sequía no afectó solo a los seres humanos. También tuvo daños en todo el entorno natural y en la biodiversidad. En cuanto a esto, hubo episodios extremos que, de seguro, quedarán marcados en la memoria colectiva… 

La sequía y una tragedia para la biodiversidad

Una de las peores consecuencias que tuvo el largo período de sequía de Cataluña se dio en el año 2023, en el propio pantano de Sau, zona del embalse. Los hechos ocurrieron en el punto intermedio de la línea de tiempo del ciclo, en una fase muy crítica.  

Fue justo en el momento en el cual el reducto se encontraba solo con el 10 por ciento de su capacidad hídrica que se extremaron las medidas. En ese momento era imprescindible asegurar los pocos recursos que había para el consumo humano. 

Esta situación obligó a los encargados a exterminar a todas las especies invasoras que llegaban hasta el acuífero en busca de agua para su supervivencia. 

En total se calcula que se sacrificaron 16 toneladas de peces exóticos, solo en un primer conteo durante la primera etapa. 

Para el operativo trabajaron cinco embarcaciones en todo el pantano que se dedicaron a pescar miles de kilos de animales de agua cada día. 

Sin duda, la sequía de Cataluña generó situaciones extremas como estas. Por todos estos motivos en el presente se trabaja por nuevos controles en el uso del agua en conjunto con más educación y campañas de visibilización. 

Para todo este pueblo, sin duda, se renovó el significado de la importancia de cuidar los recursos. 

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