El Rainbow Warrior regresa a Colombia para luchar por la Amazonía

Barco Rainbow Warrior de Greenpeace iluminado por luces de colores en el puerto, con la frase “You can’t sink a rainbow” sobre la cubierta.

El Rainbow Warrior, la emblemática embarcación de la organización Greenpeace llega a Cartagena para defender la Amazonía. El barco ya había estado en Colombia años atrás, cuando arribó para compartir un mensaje de resistencia ambiental junto a las comunidades de la costa del país. Hoy vuelve una vez más para llevar adelante la campaña “Respetá la Amazonía”, justo antes de que se celebre la COP30 (en Brasil) con el objetivo de dejar claro que la selva no se negocia, sino que se defiende.

Esta llegada se produce en medio de un contexto en donde el cambio climático pone en riesgo a todo el planeta. La Cumbre del Clima que tendrá lugar en Brasil reunirá a líderes de todo el mundo para discutir la meta de Deforestación Cero antes del 2030. Por este motivo, el Rainbow Warrior busca visibilizar las demandas de millones de personas.

En la embarcación se congregarán científicos, periodistas, comunidades indígenas y movimientos sociales que buscan defender el pulmón verde de la Tierra: la Amazonía, un ecosistema clave tanto para el clima global como para la supervivencia de pueblos enteros.

La Amazonía: el corazón de Colombia y del planeta

La Amazonía colombiana ocupa más del 42% del territorio nacional y sirve de hogar a 64 pueblos indígenas. Este ecosistema no solo alberga la mayor biodiversidad del planeta, sino que regula los ciclos de lluvia, produce agua dulce y funciona como sumidero de carbono, contribuyendo a combatir el avance del cambio climático. 

Por estos motivos, su destrucción tendría efectos devastadores que traspasan las fronteras nacionales. Sin embargo, las cifras revelan una crisis ecológica que no para de crecer. Según datos del IDEAM, en 2024 Colombia perdió ¡más de 77 mil hectáreas de selva amazónica! Esta cifra representó un aumento del 74% respecto al año anterior. 

¿Las principales causas detrás de la pérdida de selva amazónica? La expansión ganadera, la agricultura extensiva, la minería ilegal, la tala indiscriminada y la explotación de hidrocarburos. Este deterioro pone en riesgo no solo especies únicas de flora y fauna, sino también la seguridad alimentaria e hídrica de millones de personas. 

Por otro lado, las sequías prolongadas, la pérdida de cosechas y el aumento de los incendios forestales son consecuencias directas de la destrucción de la Amazonía. Por lo que los expertos advierten que proteger este ecosistema es imprescindible para preservar el futuro de la vida en el planeta.

¿Qué es el Rainbow Warrior? 

Desde su primera versión en 1978, el barco Rainbow Warrior se transformó en emblema de la lucha contra la degradación ambiental. El primer ejemplar de la embarcación sufrió un atentado en Nueva Zelanda, en 1985, cuando el barco navegaba para advertir sobre los peligros de la energía nuclear. 

Ese episodio demostró que la lucha por el planeta tiene enemigos poderosos, pero su resurgimiento es una muestra de que los arcoíris de esperanza no pueden hundirse. Con más de cuatro décadas de navegación, las distintas generaciones del Rainbow Warrior recorrieron los océanos denunciando la sobrepesca, la deforestación, la contaminación petrolera y la minería ilegal. 

El actual Rainbow Warrior III, construido en 2011, incorporó tecnologías sustentables que lo vuelven más eficiente y respetuoso con el medioambiente, como velas de 55 metros de altura y sistemas de energía renovable. Pero más allá de su ingeniería, el barco funciona como laboratorio científico, sala de prensa y espacio para la formación de activistas. 

Estandarte para luchar contra la deforestación de la Amazonia

La presencia del Rainbow Warrior en Cartagena es un recordatorio de que aún es posible actuar contra la deforestación. La COP30 que se celebrará en Belém es una prueba clave para que los países amazónicos avancen con un plan concreto de Deforestación Cero antes de 2030.

Pero no basta con firmar compromisos, sino que hacen falta políticas, recursos financieros y respeto a las comunidades que habitan la selva. Su llegada a Colombia servirá para que los líderes políticos congregados en Brasil estén al tanto de que la gente está pendiente de sus decisiones, que afectarán el futuro de todos.

Porque, al fin y al cabo, la Amazonía no es un recurso a explotar, sino un territorio vivo que sostiene la biodiversidad y la estabilidad climática del planeta. Por eso, defenderla es una forma de garantizar una mayor justicia social y de preservar este ecosistema para las próximas generaciones. 

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