Greenpeace advierte sobre los desmontes que avanzan en la Patagonia

Vista aérea de un incendio forestal que consume parte de la selva amazónica, con humo denso y árboles en llamas.

Antes de que el calor intenso se instale, los bosques patagónicos ya están bajo observación. Greenpeace Argentina envió cartas directas a los gobernadores de Neuquén, Río Negro y Chubut. El mensaje era claro: las condiciones climáticas, con pocas lluvias y nieve escasa durante los meses recientes, sumadas a la desaparición del Fondo Nacional del Manejo del Fuego, podrían desencadenar un verano con incendios de gran magnitud. La organización pidió acciones concretas y coordinadas para reducir riesgos, desde mayor presencia de brigadistas hasta educación sobre el uso del fuego cerca de áreas forestales.

Cifras que marcan la diferencia

El verano pasado dejó registros inquietantes. Satélites de Greenpeace midieron que más de 30 mil hectáreas de bosques fueron arrasadas por el fuego: Neuquén perdió unas 12 mil, Río Negro 10 mil y Chubut cerca de 10 mil. Comparadas con los números de la temporada anterior, las pérdidas se cuadruplicaron. Para los ecologistas, estos fueron los peores incendios en treinta años: enormes, destructivos y con un impacto evidente en la fauna, la flora y las comunidades locales.

Incendios y la huella humana de los desmontes

Hernán Giardini, coordinador de Bosques en Greenpeace, señaló que alrededor del 95% de los incendios se originan por la acción de las personas. Las cifras por sí solas no cuentan la historia: el fuego a menudo comienza con negligencias, fogatas mal apagadas o quemas fuera de control. Para Giardini, la clave está en prevenir antes que reaccionar: más brigadistas, mejor infraestructura y coordinación entre provincias son esenciales. Además, la educación ambiental debería enseñar desde la escuela sobre los riesgos del fuego en bosques y cómo pequeñas acciones pueden evitar tragedias.

Pinos que complican el paisaje

El desafío no se limita al clima ni a los errores humanos. Los pinos exóticos, comunes en parques y áreas protegidas, aumentan la vulnerabilidad de los bosques al fuego. Giardini advierte que erradicarlos es urgente, tanto en municipios como en reservas naturales. Solo así se facilita la recuperación de áreas quemadas y se protege la biodiversidad original. La tarea requiere coordinación con las direcciones de bosques provinciales y compromiso constante.

La urgencia de actuar frente al cambio climático

El cambio climático acentúa cada amenaza. Menos nieve y lluvias irregulares convierten a los bosques en un terreno propenso al fuego. Greenpeace Argentina insiste en que proteger estas áreas no es una opción, sino un deber frente a la crisis climática. Cada hectárea salvada representa más que vegetación: es fauna que sobrevive, suelo que mantiene nutrientes y comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas. Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre pérdidas parciales y devastación total.

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