¿Cómo influye el calor extremo en las aves de los bosques tropicales?

Los bosques tropicales albergan cerca del 72% de todas las especies de aves del planeta, pero estas poblaciones están disminuyendo a un ritmo alarmante. Así lo afirma un reciente estudio internacional llevado a cabo por científicos de la Universidad de Queesland, el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y el Instituto de Potsdam (PIK).
El informe revela que el aumento de días con calor extremo, causado principalmente por la actividad humana, ha reducido entre un 25% y un 38% la abundancia de aves tropicales entre los años 1950 y 2020. La presión térmica constante afecta los cuerpos de las aves, obligándolas a respirar más rápidamente para lograr evaporar el calor abrumador.
Pero al hacerlo, las aves pierden el agua y la energía que necesitan para vivir. Por lo que disminuyen sus capacidades reproductivas y muchas crías no logran sobrevivir. En consecuencia, se produce una caída sostenida de sus poblaciones.
Bosques tropicales: ¿qué pasa cuando el calor es demasiado?
Lo extraño es que este declive ha sido registrado incluso en aquellos ecosistemas que permanecen relativamente intactos. Regiones como la Amazonia central muestran pérdidas continuas en especies cuyos hábitats no han padecido alteraciones por parte del hombre. En la isla de Barro Colorado (Panamá), por ejemplo, hubo una disminución de la diversidad, a pesar de ser un área protegida.
Esto demuestra que la presión que el calor ejerce sobre estas aves es todavía más perjudicial que la deforestación o la urbanización. De hecho, el estudio destaca que los picos extremos de temperatura afectan más que las subidas promedio de calor. Sin embargo, a la hora de llevar a cabo estrategias de conservación, no se tienen en cuenta estos datos.
¿Cómo hacen las aves para adaptarse al calor?

Las aves tropicales tienen márgenes de calor muy estrechos, lo que las hace extremadamente sensibles a los cambios rápidos de temperatura. Para mantenerse a temperatura normal, las aves dependen de la respiración acelerada, que demanda grandes cantidades de agua y energía.
Esto es aún peor en ambientes húmedos, cuando se vuelve imposible para ellas usar esta estrategia. Además, la exposición continua al calor extremo reduce la capacidad de las aves para encontrar alimento, cuidar a sus crías y mantenerse saludables a lo largo del tiempo, acelerando la disminución de sus poblaciones.
Por otro lado, el estrés térmico también influye en su comportamiento, haciendo que muchas especies se vean obligadas a cambiar sus hábitos, buscando refugios más frescos y disminuyendo sus desplazamientos, lo que puede afectar algunos de sus roles biológicos, como la dispersión de semillas y la polinización.
Con el tiempo, estos cambios generan un efecto dominó que afecta a todo el ecosistema. Por lo que, incluso si el hábitat aparenta estar intacto, la presión del calor extremo puede poner en riesgo la resiliencia de los bosques tropicales frente a otras amenazas como plagas o enfermedades emergentes.
¿Cómo repercute el declive de las aves en los ecosistemas?
Las aves desempeñan roles clave, como la dispersión de semillas y el control de insectos, entre otros. De esta manera, contribuyen a la regeneración de los bosques y la estabilidad de la biodiversidad. Cuando las especies comienzan a faltar, la cadena alimentaria se ve interrumpida, lo que puede alterar no solo la vegetación, sino que afecta la resiliencia de los ecosistemas frente a otros peligros.

La combinación de calor extremo y cambios en la dinámica de las especies puede conducir a ecosistemas más frágiles y menos productivos, afectando a millones de especies (y de seres humanos) que dependen de ellos. Por otro lado, la reducción de la diversidad de aves puede impactar la polinización y la dispersión de frutos, afectando la producción de alimentos y la economía de los países afectados.
Además, la pérdida de aves como controladoras de plagas puede incrementar el uso de pesticidas, generando un ciclo de impactos negativos sobre la salud humana y la calidad ambiental. Es por eso que organizaciones ambientalistas como Greenpeace luchan cada día para que los gobiernos del planeta pongan a fin al uso de combustibles fósiles que provocan el cambio climático. Solo así será posible garantizar el futuro de las aves tropicales, de los bosques y de los seres humanos.
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