Deforestación: la principal causa detrás de la sequía en la Amazonia

Vista aérea de la deforestación en la selva amazónica con claros entre áreas de bosque denso

La deforestación en la Amazonia no para, y sus consecuencias ya se están haciendo sentir. Así lo afirma un nuevo estudio que demuestra que el origen de la disminución de las lluvias y la sequía en esta región son resultado de la deforestación.

Durante décadas, la estación seca de esta zona del planeta ha ido empeorando. Esto no solo afecta a los ecosistemas, sino también a las comunidades locales y a la producción agrícola. Los investigadores destacan que el 75% de la reducción de las precipitaciones entre 1985 y 2020 está directamente relacionada con la tala y quema de árboles.

Esto no hace más que confirmar cómo la mano del hombre está acelerando los efectos del cambio climático en la cuenca amazónica. En la investigación, que fue publicada en la revista científica Nature Communications, también se destaca que la pérdida de árboles contribuye al aumento de las temperaturas en la región. 

Y es que desde 1985, los días más calurosos del año han aumentado ¡hasta 2 grados centígrados! Un 16% de este incremento se debe a la deforestación. Por este motivo, los científicos han advertido que esta combinación de calor y sequía no hará más que seguir alterando los patrones climáticos de la Amazonia y del mundo, por lo que organizaciones ambientalistas como Greenpeace han llamado a los goniernos de la región a tomar cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde. 

Los peligros de la deforestación para el clima del planeta

La selva amazónica juega un papel clave en la regulación del clima global al absorber dióxido de carbono y liberar humedad a través de la transpiración de sus árboles. Se calcula que el agua liberada por cientos de miles de millones de árboles aporta más del 40% de las precipitaciones de la región. 

Cuando este aporte ya no está (resultado de la deforestación) se generan sequías más intensas y prolongadas, lo que a su vez incrementa la vulnerabilidad de los ecosistemas y las comunidades humanas, afectando tanto la biodiversidad como la seguridad alimentaria regional.

Callum Smith, investigador de la Universidad de Leeds, ilustra a los árboles como grandes bombas de agua. Al talarlos, se reduce la humedad en la atmósfera y se altera el ciclo hidrológico de la región. Pero como se ha advertido en estudios previos, los cambios meteorológicos no siempre se presentan en el lugar de la deforestación, sino que pueden aparecer en otras zonas. 

¿Cómo fue el nuevo estudio en la Amazonia? 

El estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de San Pablo analizó 29 secciones de la cuenca amazónica brasileña, utilizando datos satelitales para identificar cómo la pérdida de vegetación afectó el clima local. ¿Los resultados? Las áreas con mayor deforestación presentan caídas más pronunciadas de precipitaciones, especialmente durante la estación seca, que en Brasil va de junio a noviembre. 

Esta información es fundamental para entender cómo las actividades humanas como la tala y la quema de bosques para expandir la frontera agropecuaria están impactando sobre la Amazonía. Además, los expertos esperan que la investigación sirva para que los políticos orienten sus políticas de conservación futuras a proteger el equilibrio climático de la región.

¿Cómo impacta la sequía en los ecosistemas y la fauna amazónica? 

La reducción de las lluvias afecta de forma terrible a la vegetación y a la fauna amazónica. No es novedad que los ecosistemas dependen del agua que proporcionan los árboles o que la sequía prolongada aumenta la probabilidad de que ocurran incendios forestales. 

Las prácticas de agricultura de roza y quema, muy extendidas en la región, exacerban este problema, destruyendo hábitats y liberando gases de efecto invernadero. Se estima que solo en 2024, más de 16 millones de hectáreas de selva fueron afectadas por incendios, una cifra que confirma la gravedad de la situación.

Pero además, la disminución de lluvias altera la dinámica de los animales, que dependen de fuentes de agua estables y abundantes. Cuando el agua falta, animales como jaguares, monos y aves ven afectada su supervivencia, mientras que la vegetación pierde resiliencia frente al calor y las plagas.

¿Qué sucede con la agricultura cuando hay sequía? 

Lamentablemente, los impactos de la sequía no se limitan a los ecosistemas, sino que también afectan la producción agrícola en Brasil y otros países con selva amazónica como Bolivia o Colombia. Estados brasileños como Mato Grosso han registrado pérdidas de cosechas por periodos prolongados sin lluvia. De hecho, en 2024 la región pasó ¡150 días consecutivos sin precipitaciones! 

Al no haber disponibilidad de agua para los cultivos de soja, maíz y algodón, se genera un efecto dominó sobre los precios y la exportación de alimentos. Es por eso que los investigadores han advertido que, a menos que se tomen medidas de conservación, estos problemas se irán agravando y afectarán la subsistencia de millones de personas. 

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