La última advertencia de la ciencia para los bosques tropicales

Árboles y helechos creciendo en un bosque frondoso.

Los más recientes hallazgos sobre cómo evolucionan los bosques tropicales ante las inclemencias del cambio climático. La reacción de los árboles ante las extendidas sequías, el impacto en la industria de la madera y los datos más sobresalientes del estudio. 

Los bosques tropicales se encuentran en un período de transformación a causa del calentamiento global. 

Por este motivo, desde hace décadas, la ciencia se ocupa de investigar las formas más efectivas de proteger a estos biomas. Sucede que históricamente son las herramientas más poderosas para oxigenar al planeta. 

En España un grupo de investigadores se dedicó a los bosques tropicales y encontró datos muy importantes. 

Participaron del estudio el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, también conocido como CSIC, y los resultados fueron difundidos en la publicación Science

Entre los anuncios más importantes de los logros obtenidos en la investigación está la capacidad de los árboles de resistir a las peores sequías.  Sin embargo, no dudaron en agregar que, en caso que los períodos de falta de precipitaciones se sigan extendiendo, esta condición se puede revertir. 

El aumento de la aridez cuando las grandes superficies de vegetación no reciben agua disminuye la proporción de oxígeno. Esta es la principal razón por la cual en los últimos años los expertos han advertido sobre la merma de oxigenación. 

En el caso puntual de los árboles tropicales, además, hay una cuestión vinculada a la madera. Los especialistas lograron comprobar que la producción de este material disminuyó en igual contexto. 

Según las cifras recolectadas cada período la materia prima maderera disminuye aproximadamente en un 0,1 por ciento. Al respecto los técnicos afirman que aumenta la mortalidad de los árboles en los bosques tropicales y eso hace decrecer las posibilidades productivas para esta industria. 

Árboles y helechos creciendo en un bosque frondoso.
Bosque húmedo con helechos arborescentes y flora diversa, ejemplo de ecosistemas ricos en biodiversidad.

Si bien las estadísticas parecen ínfimas, cuantificadas y al momento de establecer los efectos globales, producen impactos. 

Uno de los ejemplos más significativos del reporte da cuenta que ese 01. por ciento que se pierde por ciclo equivale a las emisiones de dióxido de carbono anuales de Alemania

El proceso de investigación de los árboles tropicales. 

El grupo de científicos avanzó en este trabajo sobre una muestra de árboles de bosques tropicales. 

Los datos recopilados fueron tomados de más de 20 mil árboles en pleno crecimiento. Para ello, se recorrieron unos 500 bosques en más de 30 países. 

Comprobada la resiliencia de los ejemplares que han persistido en las últimas décadas a pesar de las difíciles condiciones meteorológicas, se verificó el descenso de crecimiento. En cada caso en particular el promedio es de 2.5 menos. 

Los seguimientos de los bosques tropicales se realizan en todo el mundo, de hecho, hay una red internacional científica abocada al tema. También en Brasil se analiza en profundidad sobre el impacto de las sequías en la Amazonía

Allí la Universidad de Campinas se enfoca en la observación de anillos de árboles afectados por los largos períodos de bajas precipitaciones. En ese territorio, principal pulmón de la región, las consecuencias por la falta de agua son ineludibles. Mientras tanto, la tasa de captura de emisiones de carbono también se deprecia. 

Tan relevante es la cuestión de los bosques tropicales que las voces más autorizadas se han ocupado del tema a nivel global. 

Los bosques tropicales en la mira de la ciencia 

UNESCO lanzó su informe sobre los bosques tropicales en relación al calentamiento global. Allí se destaca a estos biomas como la gran oportunidad que tiene la Tierra de recuperar lo perdido ante el avance de la crisis climática. 

La entidad incluyó los más recientes resultados publicados en la revista especializada Nature

  • Desde el año 1983 desaparecieron más de 300 árboles en los bosques tropicales de la Amazonía y África
  • La proporción es que al 20 por ciento de biomasa perdida corresponde más del 40 por ciento de aumento de emisiones de carbono. 
  • En la década de 2010 los bosques pudieron absorber sólo el 6 por ciento de las CO2 versus el 17 por ciento en la década de 1990

Entre sus recomendaciones el organismo propone priorizar los bosques tropicales como sumideros naturales de las emisiones globales. Para ello, desde luego, hacen falta más normativas y legislaciones claras que protejan a la naturaleza. 

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